Yo me he puesto mucho a analizar lo que me ha dejado el año 2010 y me sorprende que el saldo esté a mi favor, y aunque si hubo muchos días grises y muchos de tormenta, los momentos que cambiaban todo el panorama y me hacían sentir bien en extremo fueron los más.
En este año que se fue tuve la oportunidad de:
- Realizar uno que otro viaje con mi ratón, donde ella disfrutó mucho y consolidamos aún más el lazo que nos une.
- Conocí mucha gente interesante que no solo quedaron como conocidos, o compañeros de trabajo, sino en realidad se volvieron amigos, esos que da un gusto encontrarlos por la calle o de los que uno disfruta las charlas por teléfono, los planes, los escritos. Gente que está ahí y que sigue tendiéndome la mano, que se que contaré con ellos cuando lo necesite.
- Nació y aplicó el manual de “Como sobrevivir al estrés con una sonrisa en la cara”, una de las enseñanzas de esas gentes especiales que gracias a Dios conocí este año.
- Mude de departamento, sin desligarme nunca del anterior, en el cambio me retaron, ya lo demostré y ahora estoy a la espera de los resultados.
- Maduré un poco más, tengo más carácter que a como inicié el año, tengo más seguridad en lo que hago, en lo que digo. Mis decisiones se cuestionan poco y se tiene mucha confianza en la forma en la que hago tal o cual cosa.
- Tuve un excelente mal ejemplo que me enseñó que uno no debe ser mediocre, ni aferrarse sin considerar jamás que uno puede equivocarse, que era completamente visceral, reactivo, conformista, no-evolucionado, tanto así que regresó a la caverna de donde salió.
- Me di cuenta que si espero las cosas no se van a dar, que uno tiene que pedir, hablar, y ser firme en las decisiones que uno toma, que eso es lo que va a marcar la diferencia. Pero también aprendí que para algunos uno es solo un número, una cabeza, unos brazos y que protegen solo sus intereses.
- Tengo un gran reto para vencer mi pánico escénico, expresarme de forma diferente y dejar de ser tan introvertida, saber que hay gente mucho muy interesante que cree en mi y que me anima a vencer esos miedos, que me ha enseñado mucho más de la vida que solo la estancia en el escenario.
- Por fin después de un tiempo y de hacer las cosas de la manera no tan correcta, di el primer paso para cerrar un ciclo que lo único bueno que me dejó fue un tesoro parlanchin y aunque en muchas ocasiones, como en mi caso, la palabra libertad también significa soledad, prefiero estar sola a mal acompañada, no me dan, pero tampoco me quitan.
- He quedado sorprendida de la gente que cree en mi, que piensa que tengo potencial que confía en que yo puedo ayudarle, que me escucha y que acude a mi porque sabe que por lo menos también le escucharé.
- He abierto los ojos a muchas de las cosas que pasan a mi alrededor, injusticias, penurias, lo bien que se siente hacer las cosas por el simple hecho de hacerlas, lo gratificante que es una sonrisa, lo mucho que puede llegar a significar eso que uno hace. Y aunque con mucho de esto se vaya contracorriente, ese impulso de luchar, de seguir, inyecta nueva vida.
- Mi ratón, ya es una niña grande y se ha hecho aún más independiente, se ha mudado no solo de cama, sino también de recámara, la cama pareciera que se agrandó, el frío aumentó y el hecho inevitable de que le van creciendo sus alas me pegó de golpe.
- Las fechas “especiales” siguen sin gustarme nada nadita, 14 de febrero, cumpleaños, etc, etc, en este año volvieron a ser tan solo un día más, pero tendré que acostumbrarme porque nadie va a quitarlas del calendario, aunque siempre queda el recurso de perderme y pretender que nunca pasó.
- Aprendí que hay gente tan egoísta que no sabe lo que tiene, que le interesa un cacahuate los demás, pero se que algún día recapacitarán y entonces será demasiado tarde.
Así que en este año también tengo mis propósitos de los cuales para el 1er bimestre tienen que quedar: mi situación laboral, mi estado civil, mi pánico escénico, mi situación sentimental.
Y para el resto del año están pendientes visitas, café, cenas, comidas, charlas, reuniones, eventos, remodelaciones, retos, monólogos, cuentos, y muchas cosas más.
Y como un amigo muy querido me dijo ahora que iniciaba el año, “que lo mejor del año que se va, sea lo peor del año que empieza”




