Ya tenía ratísimo que no escribía por acá y la verdad es porque no me había dado el tiempo, siempre corriendo y con un montón de pendientes en la cabeza. Pero esta noche me dieron muchas ganas de escribir para decirte todo lo que mueves en mí cuando te veo, cuando te escucho, cuando me cuentas tus historias y tu risa llena todo mi ser.
Las cosas se van relajando, sigue siendo exagerado el trabajo que se tiene en la oficina. Ahora tengo 3 días de descanso y no hay viaje programado por otras razones. No me gusta ver películas sola, así que busco algo que me entretenga entre cierta selección de música y me encontrado con una en específico que llego a mis manos pensando en ti. Y la pongo una y otra y otra vez y lo que dice es tan cierto.
El ver que caes en los brazos de Morfeo, imaginar todos los sueños que teje tu mente y como todo queda fuera, pues tú duermes y una paz indescriptible te envuelve. No puedo dejar de mirarte, grabar en mi mente cada uno de tus rasgos para repetirlos cuando yo cierre mis ojos. Y me siento tan feliz de que estés en mi vida, que en ocasiones no encuentro las palabras.
Tengo la esperanza de que descubras el mensaje en cada caricia, que sepas cuanto te quiero y todo lo que estoy dispuesta a hacer por ti. Cuando el sueño te vence recapitulo todo lo vivido contigo y me encanta el eco de tu risa que se quedó suspendido en el aire, es algo mágico verme reflejada en tus ojos y cuando tu “te quiero” rompe el silencio.
La música sigue sonando… y es la misma canción, tú duermes y como se canta estoy segura que tú “aún sueñas con princesas”. Puede que aún no sepas leer, pero ya te diré todo esto mirándote a los ojos con un fuerte abrazo y miles de besos. Todo eso y mucho más para mi ratón.



