miércoles, abril 15, 2009

En medio del dédalo y sin ovillo...

Las paredes son enormes… un metro sobre mi cabeza, es un jardín de ramas entrelazadas, todo verde y vacío, no se escucha ni el crujir de alguna rama, ni el trinar de los pájaros. Y yo me encuentro en el centro de este dédalo, con el propósito de encontrar una salida, de cambiar el paisaje, de aclarar los pensamientos y saber si hay algo al final, pero sobre todo si ese algo del final es lo que he estado esperando.

Me encuentro en el centro del dédalo caminando sin rumbo, doblo hacia la izquierda, hacia la derecha y creo que por este lugar ya he pasado un par de veces. Sin estrellas que guíen mis pasos, sin un viento que sople y me traiga una pista de su olor. No tengo el ovillo, Teseo nunca lo regresó, tampoco estoy segura que haya matado a la bestia.

Y si es a esa bestia a quien me encuentro en mi andar? Si esas carcajadas se acrecentan y la cabeza termine por estallar, perder la conexión? Tanto silencio y tanto tiempo que la cabeza se llena de ideas, asaltan los miedos, reconfortan las buenas memorias, los ojos arden de lo poco que se ha dormido y de los torrentes internos que encuentran en ellos la única salida.

Todo es tan confuso y no he aprendido la lección, no solo ya he pasado por aquí, sino que me he perdido en el mismo lugar, buscando un rastro cálido que me han quitado de tajo.

Teseo ha liberado la bestia y me ha dejado en medio del dédalo y sin ovillo.

viernes, abril 10, 2009

Cómo hacer?


Cómo hacer para no pensar?? Para que todo lo que pasa por la mente no duela??

Debo estar de la mejor manera, siempre sonriendo, pensé que esa etapa había pasado, pero no se puede porque “soy yo”. La que siempre está bien, a la que no le pasa nada, siempre sonriendo, feliz, con muchos ánimos, ahí para quien la necesite en el momento que lo necesite.

Si ha habido cambios en ese YO, ahora se que la clave está en definir mis límites, hasta donde está bien ceder, dejar pasar o levantar la voz y decir “No MAS”. No me pidan que lo olvide, que deje de pensar, creo que mi mente no fue hecha para estarse en paz. Los demonios se alborotan de nuevo y traen un relajo en la cabeza, entre saltos y golpes, gritos y brincos. Que se calman cuando el ratón anda rondando, preguntando, haciéndome sentir tan bien, pero el ratón duerme y los demonios aprovechan.

El silencio hiere y la sal no ayuda con las heridas. Las manos me pican, quisiera escribir, hablar, pero no tengo receptor disponible, en cada intento me aparece la leyenda “mensaje imposible de enviar, por favor intente más tarde”… y que si mi intento es demasiado tarde? Y que si la red no se restablece? una vez más tendré que esperar y que pase lo que tenga que pasar.

Tengo miedo que esto solo sea un sueño y que en algún momento deba despertar.